Principales propuestas de actuación

Empleo, vivienda, educación, renta básicaLos problemas de los barrios ignorados forman una red, una tela de araña. Se interrelacionan y se potencian unos a otros. Esta red conforma un gueto urbano, una ciudad paralela con sus normas y leyes, dentro de la ciudad.

La actuación sobre estos problemas nos exige:

  • Una actuación integral: todos los problemas y todas las dimensiones de cada problema a la vez. 
  • Una actuación personalizada, concretada en personas y familias.

El instrumento principal de todo ello es el itinerario formativo familiar de inclusión. Según esto, las actuaciones ante cada problema son las siguientes:

EMPLEO

El eje principal de la lucha contra la pobreza y la exclusión es el empleo. Cuando decimos empleo, no estamos pidiendo formación para el empleo, que también es necesaria. Nos referimos a la prestación de un servicio público, un servicio a la comunidad en las múltiples formas en que este servicio puede concretarse, a cambio de un salario y de un compromiso d e inclusión pormenorizado, firmado, ejecutado, tutelado, revisado y actualizado en los términos necesarios para alcanzar la plena autonomía personal y familiar.

Aunque este empleo es personal, el salario es familiar. En las condiciones de nuestros barrios, vemos necesario que lo personal y familiar se impliquen en un mismo compromiso implícito.

Este compromiso descrito como “Itinerario Formativo Familiar de Inclusión”, se transforma en percha en la que se puede colgar las actuaciones y los compromisos necesarios en cada dimensión del problema sobre el que se actúa. Actuaciones y compromisos que surgen del diagnóstico realizado por los Equipos de Tratamiento Familiar.

LA FORMACIÓN PARA EL EMPLEO

La formación para el empleo que se está impartiendo se agota en sí misma: cursos de formación, principalmente en actividades con pocas posibilidades de empleo y con baja cualificación profesional (albañilería, fontanería, pintura, ayuda a domicilio, etc.) contrato subvencionado de unos meses para una parte de los alumnos y nuevamente desempleo. Parece como si los cursos de formación estuvieran más dirigidos para mantener el empleo de los que los imparten que a dotar de recursos necesarios para acceder a un empleo más o menos digno.
Frente a esto, es necesario fomentar “escuelas taller” donde se imparta la formación necesaria para romper la espiral de exclusión en la que se encuentran muchas personas de nuestros barrios. Ello exige:

  • Detectar sectores productivos de la economía que precisan de mano de obra cualificada (industria aeronáutica, nuevas energías, economía para la sostenibilidad, ecología, medio ambiente, biotecnologías, servicios a la comunidad, etc.).
  • Diseñar contenidos formativos adaptados a la capacidad y situación de las personas a las que van dirigidos. Parte de esta formación debe estar dirigida a posibilitar la adquisición de las habilidades sociales necesarias para ser un miembro más de la sociedad: titulaciones básicas, puntualidad, colaboración, dialogo, exigencia, sacrificio, fidelidad, cumplimiento de compromisos adquiridos, orden, etc.
  • Establecer convenios con empresas que colaboren con esta formación tanto teórica como práctica.
  • Crear la figura del “Discapacitado Social” como grupo social con derecho preferente a un porcentaje de los puestos de trabajo que se ofertan. Esto sería una manera de discriminación positiva, sin la que nuestros barrios no tendrán salida.

LA EDUCACIÓN

La formación para el empleo, a la que nos hemos referido en el apartado anterior, debe estar conectada con la educación reglada, de forma que posibilite el acogimiento de alumnos que procedan de ésta y el acceso a la misma, de alumnos que procedan de estos cursos de formación para el empleo.

Es necesario considerar como alarma social las tasas de fracaso escolar del 70% que se dan en nuestros barrios. Es menester tomar conciencia de que los niveles de absentismo, de abandono y de fracaso escolar constituyen una situación de vidas perdidas para la normalidad y ganadas para la exclusión, con todo lo que ello implica. La preocupación por mejorar los sistemas de detección de absentismo, abandono y fracaso escolar debe ser prioritaria. En el caso del absentismo, es bien sabido que en contextos como el de nuestros barrios es sencillo justificar faltas injustificables. Por ello, junto a las faltas de asistencia no justificadas, es necesario establecer otros mecanismos como puede ser contabilizar también las faltas justificadas y comparar todas ellas, justificadas y no, con las producidas en otros centros de entornos normalizados.

Para abordar este problema la AABBII hemos elaborado un “Proyecto Educativo para no ser Excluidos”. En su elaboración han participado profesionales de la enseñanza con décadas de experiencia en centros educativos de nuestros barrios. Dos son los ejes principales de este proyecto:

Primero, la educación debe abordar lo que hemos llamado la “pobreza humana” mediante el “Itinerario Formativo Familiar de Inclusión” (desarrollado anteriormente). Esto implica considerar que la tarea educativa es fruto de la actuación sobre las cuatro fracturas que también hemos señalado más arriba: familiar, personal, social y educativa.
Segundo, es necesaria la firma de un compromiso entre la familia, la administración y el centro educativo en el que se contemple las medidas, actuaciones, tareas y responsabilidades de cada parte.

Al principio, sería conveniente la puesta en funcionamiento de este proyecto en un centro educativo con carácter experimental. A partir de esta experiencia se podría valorar su idoneidad y la necesidad de introducir los cambios necesarios.


LA RENTA BÁSICA DE CORRESPONSABILIDAD

Hablamos de Renta Básica no sólo en el sentido que viene teniendo en numerosos foros nacionales e internacionales, o sea, como derecho ciudadano de redistribución de la renta, individual y universal que responde a no contributiva. A esto hay que aspirar, pero en nuestros barrios no se puede esperar. La situación es demasiado grave y la complejidad del problema hace que tengamos que enfocar dicha renta básica con unos matices particulares.

Esta renta básica deberá ser por ley, nunca como una prestación. Las prestaciones además de desaparecer a juicio del legislador no favorecen el espíritu cívico.

Sin embargo, como pretendemos una actuación integral que acometa todos los problemas a la vez; en nuestras circunstancias, sí creemos que la renta básica es de corresponsabilidad y requiere los compromisos familiares implícitos ya descritos. Lo cual no contradice que dicha renta básica sea individual: Si no es individual nos encontraremos con casos de varias familias, bajo un mismo techo, que nunca tendrán los recursos para independizarse a la vez que se empobrece un número considerable de personas.

Señalar que, aunque esto pueda parecer, un costo económico disparatado. No tiene porque ser así:
Con el carné de desempleados y un seguimiento, estas personas pueden recibir una parte de esa renta en especies: vivienda, luz, agua, desplazamientos, medicamentos gratuitos. Esto habrá que legislarlo.
Otra parte puede ser percibida con una cuantía, al menos igual al umbral de la pobreza, teniendo en cuenta el número de personas que conforman la familia.

También se pueden crear bonos para adquirir alimentación en especies en un banco público creado y gestionado por la administración.

Al establecer la relación entre derechos y deberes lo que hasta ahora ha sido un gasto se convierte en una inversión con objetivos y procesos evaluables. Sin duda, la eficiencia y la eficacia aumentan considerablemente y con ello los beneficios de la inversión realizada.


INFRAVIVIENDA

Una de las claves importantes de la normalización de nuestros barrios es la normalización del parque de viviendas. Para ello son necesarias las siguientes medidas:


Saber quién vive.

La realización de un censo exhaustivo es la primera de todas las actuaciones necesarias. Para actuar en un entorno social es necesario conocer las personas y familias que componen este entorno social, recogiendo directamente todos los datos necesarios y cruzando los mismos con los contenidos en las secciones censales, seguridad social y hacienda. El objetivo es conocer con la mayor fidelidad posible el número de personas y familias que viven, su situación económica, personal, laboral, educativa, etc. Entre otros datos es necesario saber qué titularidad tienen sobre la vivienda y cómo han accedido a ella.

Regularizar la titularidad de las viviendas.

La regularización de la titularidad de la vivienda es otra de las medidas a contemplar. Debe tener como objetivos los siguientes:
Garantizar el derecho a una vivienda. Es este sentido conviene partir de cero, es decir regularizar la de los actuales moradores (aunque la hayan adquirido en compra ilegal), siempre y cuando sea su única vivienda.
Acabar con la ocupación y uso fraudulento de viviendas de titularidad pública.
Impedir el tráfico fraudulento en la compraventa de las viviendas. Esto implica que en ocasiones será necesario ejercer el derecho de tanteo y retracto que tiene la administración.

Estabilizar la población.

Unido al apartado anterior, la estabilización de la población es requisito imprescindible para evitar el problema de estar permanentemente empezando de nuevo; cuando una población se va, otra nueva llega.
Es evidente que nadie puede impedir que una persona o familia pueda cambiar de domicilio. Pero sí es exigible, que a partir de la puesta en marcha de este plan, la compraventa de viviendas se haga dentro de la legalidad más absoluta. De tal manera que pueda considerarse nula toda compraventa que no reúna las condiciones requeridas.
No podemos olvidar que en muchas ocasiones el fraude absoluto en la compraventa de viviendas es lo que permite la instalación y asentamiento de mafias y traficantes que amenazan y expulsan a otros vecinos y hacen del deterioro urbano y humano su principal campo de operaciones.
Evidentemente, nada de esto servirá si las administraciones no cambian su planteamiento y dejan de utilizar nuestros barrios para alojar en ellos a la población que no quieren en ningún otro sitio.

El funcionamiento de las comunidades de vecinos

Dada la impunidad y el incumplimiento tolerado de las normas municipales y de las reglas de convivencia, en muchas ocasiones es imposible que los propios vecinos puedan hacer funcionar las comunidades de vecinos. Es frecuente que las mafias utilicen el deterioro de la comunidad de vecinos como estrategia para expulsar a parte de ellos y quedarse con el control del bloque.
En esta situación es necesario que se instituya el funcionamiento tutelado de dichas comunidades, acompañando a los propios vecinos con asesoramiento legal y la fuerza coercitiva necesaria para acabar con la impunidad. Se podrán crear unos puestos de trabajo con algunos vecinos responsabilizados de supervisar el funcionamiento comunitario más elemental.
Pero sobre todo, es necesario trabajar con las familias que presentan más dificultades para la convivencia. Este trabajo puede y debe formar parte de los Itinerarios Familiares de Inclusión.

La rehabilitación de las viviendas.

Junto a los puntos anteriores debe acometerse la rehabilitación y actualización de las viviendas. Una vez realizada, debe establecerse el principio: “el que deteriora paga”, para evitar que cada cinco o diez años deba acometerse un nuevo plan de rehabilitación sobre las viviendas que ya han sido rehabilitadas.


AISLAMIENTO DE LA CIUDAD

Otro conjunto de actuaciones deben dirigirse a integrar nuestros barrios en el conjunto de la ciudad. Para ello son necesarias las siguientes actuaciones:

Eliminar muros y barreras que nos separan de los barrios colindantes.

Un gueto no se puede eliminar, si no se eliminan las barreras físicas y urbanas que lo aíslan del resto de la ciudad. Estos “muros” pueden ser muy diversos: Una vía férrea, una autovía, un solar degradado, un muro de ladrillo o cemento… etc. Pero siempre cumplen la misma función: establecer una separación y desconexión radical con la zona próxima. Esto permite la existencia de barrios residenciales y guetos, cercanos unos a otros, pero radicalmente separados.

Conectar el barrio con el resto de la ciudad.

Nuestros barrios están mal conectados con la ciudad. Los autobuses urbanos, principal cauce de comunicación, están mal equipados, son escasos y se permite un uso marginal de los mismos (fumar, escupir, beber litronas, acostarse en varios asientos, molestar a los demás viajeros, etc.) Los barrios ignorados somos sistemáticamente excluidos del trazado de los nuevos medios de comunicación.
Es necesarios mejorar los servicios de los autobuses urbanos e incluir a nuestros barrios en los trazados de los nuevos medios de locomoción: Metro, Tranvía y Cercanías.

  • a) Instalar equipamientos metropolitanos. 
    • Hay un hecho constatable: La construcción de la administración autónoma andaluza ha requerido la dotación de un conjunto de equipamientos para albergar las distintas dependencias de la administración. También, en los últimos 30 años tanto la administración central como los ayuntamientos han precisado de nuevos equipamientos urbanos. Pues bien, NI UNO SOLO DE ESTOS EQUIPAMIENTOS SE HA CONSTRUIDO O UBICADO EN NUESTROS BARRIOS.
    • Puede admitirse que la iniciativa privada busque el mejor enclave para ubicar sus negocios, pero no es admisible que esto lo haga las administraciones, por dos razones: Las dependencias de las administraciones no son un negocio ni su funcionamiento depende del lugar en que se ubique. Segundo, porque ningún ciudadano va a dejar de hacer su Declaración de Hacienda porque su oficina esté ubicada en un barrio “malo”.
    • Si se quiere romper la estructura de gueto de nuestros barrios es necesario instalar equipamientos metropolitanos potentes con capacidad de hacer necesario el barrio para el resto de la ciudad y para generar actividad comercial en su entorno.
  • b) Cambiar el papel asignado a nuestros barrios en el conjunto de la ciudad. 
    • La otra cara de la moneda, como ya hemos señalado es que nuestros barrios “HAN SIDO UTILIZADOS”, con reincidencia, para alojar en ellos a la población y familias procedentes de asentamientos chabolistas o de núcleos urbanos deteriorados, que no se aceptan en ningún lugar de la ciudad, por suponer que son un peligro para la estabilidad de la zona.
    • Por una parte, las administraciones no instalan los equipamientos metropolitanos a los que nos hemos referido en el punto anterior. Por otra, alojan y realojan en nuestros barrios a las familias con más dificultades. El resultado es el que tenemos: un volumen de pobreza y marginación tan descomunal que no es posible manejarlo.
    • Esto es responsabilidad absoluta de las administraciones, que en este aspecto son parte causante de la situación que padecemos.
  • c) Cambiar la imagen pública de nuestros barrios. 
    • En un municipio de Santander el pleno del ayuntamiento debate una cuestión.
    • Un grupo municipal acusa a otro de querer convertir un barrio de la ciudad en…, señalando el nombre tristemente famoso de uno de nuestros barrios ignorados.
    • Los medios de comunicación y las redes sociales utilizan lo peor de la situación de nuestros barrios para alimentar el morbo del consumidor medio y alentar motivaciones racistas que ponen los pelos de punta.
    • Es necesario un pacto y un plan de trabajo para poner en valor toda la realidad de nuestros barrios, y no solo lo que vende periódicos y crea audiencias.
  • d) Implicar otras instituciones: 
    • Por poner algunos ejemplos: La Universidad puede aportar mucho con su investigación. La Iglesia si hace una selección de un personal capaz de trabajar en integralidad puede colaborar más allá de las urgencias de Cáritas.


SEGURIDAD E IMPUNIDAD

Nuestros barrios funcionan como ciudades paralelas dentro de las ciudades. Su configuración de gueto, y el deterioro humano y urbano provocado por la pobreza y la exclusión, los convierte en territorio propicio para el asentamientos de las mafias de drogas y tráfico de armas, y para el desarrollo de un sin fin de conductas marginales.

Para abordar este problema, se necesita de un análisis minucioso para saber de qué tipo de inseguridad e impunidad estamos hablando en cada momento, pues de ello depende que la actuación necesaria sea de un tipo u otro.

Actuación decidida contra las mafias.
Entre los vecinos existe una cierta conciencia de que no se quiere eliminar el problema de las mafias. Alguno incluso alude a una supuesta “teoría del avispero”, según la cual a la policía le interesa tener a las mafias localizadas y ubicadas en un lugar concreto sobre el que poder actuar. Eliminar su “hábitat” habitual implica perder la información sobre las mismas. Se tiene una cierta tolerancia sobre ellas a cambio de garantizar una actuación puntual.

No sabemos si esto es cierto, pero extraña que no se eliminen los puntos de venta de drogas cuando todo el mundo sabe donde están, o basta con seguir los pasos de los compradores para llegar al sitio concreto.

Delincuencia menor.
Otra cosa distinta es la delincuencia menor perpetrada principalmente por jóvenes. Esta delincuencia suele tener su origen en la pobreza humana y económica. Familias rotas y desestructuradas y carencia de los medios necesarios para vivir, están detrás de muchas historias que nos encontramos en nuestros barrios. Familias obreras tradicionales ven cómo sus hijos no llegan ni a la precariedad
Frente a estas situaciones no hay otro tratamiento que los ya señalados: itinerarios familiares de inclusión, formación para el empleo, educación y renta básica de inclusión. Mención aparte merece la necesaria lucha contra el fracaso y abandono escolar, y nuestra propuesta de abordarlo mediante un Proyecto Educativo para no ser Excluidos que hemos elaborado. Estamos convencidos de que la articulación de estos medios y el seguimiento de cada caso concreto abren el camino a situaciones de inclusión.
Esto implica que hay que hacer una revisión profunda, cuantitativa (¿Cuánto se ha gastado en formación para el empleo?) y cualitativa (¿Qué resultados ha tenido?), de los dispositivos y medios de empleo utilizados hasta ahora.

Acabar con la impunidad.

La impunidad es uno de los problemas que más contribuye a erosionar la situación y la imagen de nuestros barrios.
Llamamos impunidad a la realización de todo tipo de conductas marginales sin que sean objeto de sanción alguna. Puede ser desde tirar la basura por la ventana, ampliar la vivienda construyendo una habitación en la acera de la calle, tener animales en la vivienda, aparcar en zonas verdes, no respetar semáforos ni señales de tráfico, conducción de menores sin carnet, no respetar horarios de descanso, realizar actividades no toleradas en plena calle (peleas de gallos, piscinas, fuego, fiestas, etc.) conectar corriente eléctrica y agua de manera fraudulenta, deteriorar la vivienda recibida, destrozar el mobiliario urbano, portar armas de fuego…

Todo este conjunto de actividades deteriora el ambiente urbano y el humano, y es el principal motivo que alude la gente para abandonar nuestros barrios.

Dentro de este apartado, merece especial mención la situación de la educación. La Consejería de Educación ha calificado como “vuelo blanco” el hecho de que muchas familias matriculan a sus hijos fuera de nuestros barrios, quedando semivacíos nuestros centros educativos. En muchas ocasiones, esta huida está motivada por la imagen marginal y tolerada que ofrecen las puertas de los centros educativos a la entrada y salida de los alumnos.

 

Asociación Andaluza de Barrios Ignorados

Calle Músico Juan Díaz de Encina, s/n, Córdoba

CIF: G14932891. Inscrita en el Registro Andaluz de Asociaciones con el número 07659 de la sección primera de Córdoba.